Pequeños grandes pasos
Ana Carolina Chico
1/26/20241 min read


Hoy en la mañana he detenido mi apresurada marcha para presenciar lo que quizás ha sido uno de los más grandes privilegios que he tenido en toda mi vida.
Ahí estaba él… Por algunos minutos pude ser testigo que a pesar que su cuerpo quiso ser vencido por la “Polio” su grandeza de espíritu no lo permitió.
Lo contemplé sudoroso, casi temblando por el enorme esfuerzo pero le contrastaba una sonrisa que contagiaba esperanza.
Ahí estaba él al principio totalmente ajeno a mi presencia, cortando la maleza de un terreno baldío.
Con una mano sostenía su muleta con la otra a su fiel compañero: un afilado y digno machete quien presuroso cortaba todo a su paso con tanta prisa como si supiera que debía ayudarle para hacerle menos difícil su faena.
Quizás él se levante presuroso con el alba con la esperanza que alguien le dará la oportunidad de trabajar, sentirse útil y poder llevar pan a su mesa…
Quizás esa mesa no rebose de una variedad de alimentos pero con cuánto orgullo puede decir que cada uno fue ganado a pulso a través de un trabajo cargado de dignidad.
Quizás sus piernas y brazos no respondan del todo pero cuanto responden sus ganas de vivir y luchar!
Si él no pierde la esperanza tampoco nosotros debemos perderla!
Si él puede, nosotros también !
Si él vence los obstáculos, nosotros también!
Si él no se rinde, Tampoco nosotros debemos rendirnos!
De que se puede, se puede!
Rendirnos ? nunca !
