El Rosal

Ana Carolina Chico

1/26/20242 min read

Tengo un hermoso rosal sembrado en una modesta macetera de barro, fue el obsequio de Jeymi una jovencita de tez morena,ojos vivarachos ,risueña y dulce quien durante algunos años me asistió en casa y quien llegó a formar parte importante de mi familia.

El destino llevó a Jeymi a migrar al extranjero como tantas otras personas arriesgando su vida en la búsqueda incesante de mejores oportunidades, en un mundo cuya realidad pareciese que sin querer las cierra todas.

Ella partió pero aquí me dejó por siempre su esencia, sembrada en el rosal que alguna vez y durante muchos kilómetros cargó sobre sus piernas al retornar de su pueblo con la ilusión a cuestas y con la sencillez de un alma sedienta por hacerme feliz al regalármelo.

Cuando sembré el rosal apenas se asomaba una discreta,tímida , pequeña y descolorida rosa. Muchos vaticinaron que no prosperaría, les cuesta recordar que no me rindo, jamás contaron que a diario la cuidaría y acariciaría como lo hace el mismo sol cada mañana.

Creí en el potencial de la rosa y contemplaba con fe el rosal que aún no existía pero en el que estaba segura se convertiría.

Finalmente del vientre fértil de mi rosal han nacido tantas generaciones de rosas cada una de particular belleza y personalidad.

Y mientras escribo éstas líneas sentada en mi terraza contemplo la danza de ocho espectaculares por demás simpáticas rosas, que bailan al son de sus propias melodías, resistiendo los desafíos del invierno.

He sido testigo de todo su proceso las contemplo orgullosa desde cuando comienzan a brotar hasta que irremediablemente comienzan a morir pétalo tras pétalo.

Intuyo que las rosas sospechan cuánto significan para mi pues cada vez más, se esmeran en presentarse con colores más vivos, se atavían con sus mejores ropajes y se revisten con un particular manto de gratitud por todo el amor, tiempo y cuidado que les brindo.

Ellas también saben perfectamente que cuando se han ido, añoro su regreso…Cuento los amaneceres y cada puesta de sol que me hacen falta para verlas florecer una vez más.

Como mi rosal son todos los proyectos que todavía tengo por delante aún NO SON en la realidad pero ¿ qué no es la fe la CERTEZA de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve?

Llamo las cosas que aún NO son como si Fuesen y algún día he de verlos cumplidos uno a uno porque sé que mi mano es sostenida por quien todo lo puede, por quien me ha enseñado a no rendirme y quien me vió con la misma mirada con la que yo veía aquel tímido rosal antes que se convirtiera en lo que es hoy.

De la misma forma con la que estoy segura, muchos te ven a ti esperando que florezcas y alcances tu máximo potencial porque ¿ sabes? Nunca es tarde para comenzar a creer en ti y en todo aquello que sueñas alcanzar.

¡ Eres extraordinario!

¡ Eres capaz!

Quizás aún te visualizas como esa pequeña y tímida flor pero date cuenta que tienes el potencial de convertirte en un maravilloso rosal.

¡ De que se puede, se puede!

¿ Rendirnos ? Nunca !!!